EL SISTEMA DE GAS

El gas butano y propano es quizá la fuente de energía más utilizada en vehículos de ocio, pues permite gozar de la autonomía necesaria a la vez  que proporciona una excelente relación coste/rendimiento. Por ello, exceptuando la iluminación y otros pequeños accesorios, el grueso de aparatos de servicio de a bordo funcionan preferentemente a gas.

Por contra, su utilización está sujeta a una normativa de seguridad más estricta y a adoptar mayores precauciones, debido a su naturaleza tóxica (tanto en su estado natural como durante la combustión) e inflamable y explosiva cuando entra en contacto con ciertos agentes de ignición.

Por todo ello, la revisión y mantenimiento periódicos de la totalidad del sistema de gas es de vital importancia en la caravana, autocaravana o camper, pues se trata fundamentalmente de garantizar la seguridad de los ocupantes del vehículo en todo momento. Además no hay que olvidar que la ley obliga a los usuarios de aparatos y sistemas de gas en vehículos-vivienda a realizar una inspección periódica que incluye la sustitución de algunos elementos de la instalación. Desgraciadamente, a menudo vemos caravanas y autocaravanas con sus instalaciones de gas totalmente descuidadas, con gomas caducadas hace varios años y con conducciones y llaves en un estado lamentable.

Por todo ello, recomendamos que la revisión y mantenimiento del sistema de gas del vehículo sea realizado de forma conjunta por: 1) un técnico autorizado que revise cada dos o tres años aproximadamente la instalación completa, y 2) el propio usuario que llevaría a cabo un sencillo mantenimiento anual o bianual con el fin de anticiparse a cualquier fallo en el sistema, y disfrutar así de un <<hogar>> más seguro, y de unos aparatos en mejores condiciones de funcionamiento.

En esta sección revisaremos el estado general de la instalación de gas (circuito rígido y derivaciones flexibles, llaves de paso, racores, etc.) y los dispositivos y aparatos que funcionan a gas (cocina, horno, calentador de agua, etc.). La revisión del frigorífico, por ser quizá el aparato a gas más complejo del vehículo, la dejamos para mas adelante.

La revisión de la instalación de gas por parte del usuario araucanista se realizará persiguiendo un doble objetivo (no debemos olvidar que cualquier problema de cierto alcance o complejidad relacionado con el gas que suponga o pueda inducir al más mínimo riesgo debe ser siempre realizado por un técnico autorizado):

- Detectar, anticipar y corregir posibles fugas de gas en el circuito (riesgo de fuego, explosión, intoxicación); y

- asegurar que la combustión de los aparatos a gas se realiza correctamente. Debemos recordar que una combustión defectuosa de un aparato tan cotidiano como, por ejemplo, la cocina, puede generar una cantidad suficiente de monóxido de carbono (CO) como para poner en peligro a los ocupantes del vehículo, sobre todo dado el reducido espacio del mismo. La incorrecta combustión de gas puede darse por dos causas principales: 1) los quemadores de los aparatos se encuentran sucios o defectuosos (normalmente debido al uso prolongado), y 2) el regulador de gas suministra un caudal incorrecto al aparato. Estas causas se analizan en los apartados siguientes:

* La revisión del sistema de gas puede completarse en unas dos horas.

* Herramientas y material necesario:

- Destornilladores planos y de estrella.

- Manómetro, para medir la presión del circuito y controlar posibles fugas. Este aparato de medida es utilizado principalmente por profesionales, si bien su uso es tan sencillo que puede perfectamente ser utilizado por cualquier usuario.

- Espuma especial en aerosol para detectar fugas.

- Para la limpieza: paños secos y húmedos, alcohol de quemar o limpiador doméstico antigrasa, compresor con pistola de aire a presión o, en su defecto, una brocha de cerdas duras y un cepillo pequeño de raíces.

- Tubo flexible de gas naranja, juntas de amianto y de goma adecuadas para sustituir los que se encuentren defectuosos (en cada aparato y modelo pueden ser de diferentes tamaños).

REVISIÓN GENERAL DEL CIRCUITO Y TEST DE PRESIÓN

Inicialmente comprobaremos visualmente si el circuito de gas (desde el punto de conexión de las botellas hasta las conexiones con todos los aparatos) se encuentra en óptimas condiciones, sin corrosión en las tuberías fijas, los tramos de tuberías flexibles sin desperfectos visibles, sin pisaduras, alejados de conexiones eléctricas y fuentes de extremo calor, etc. Para ello será necesario desmontar algunos aparatos a cuyas conexiones no podamos acceder directamente. Esta tarea puede ser algo tendenciosa, pero vale la pena comprobar <<in situ>> el estado de esas zonas que están generalmente ocultas. Si detectamos algún elemento defectuoso, debemos sustituirlo inmediatamente. Si se trata de tubo rígido en mal estado, llaves de paso, etc., llamaremos a un técnico autorizado para que lo repare con total seguridad.

La inspección visual del circuito de gas se completará observando el estado del resto de elementos que intervienen: codos, racores, derivaciones en "T", abrazaderas, bridas de sujeción a paredes y suelo (atención a las vibraciones que soporta la tubería con el vehículo en marca), etc.

Posteriormente realizaremos un test de presión, con objeto de detectar posibles fugas o de localizarlas si ya tenemos indicios de que éstas existen (típicamente se percibe un olor a gas de forma casi permanente). Esto puede llevarse a cabo de diferentes maneras. La más eficaz consiste en acoplar un manómetro entre las botellas de gas (algunos modelos de caravanas y autocaravanas ya disponen de un manómetro instalado de serie) y el punto de conexión al circuito. Las botellas de gas deben encontrarse preferiblemente llenas para proporcionar la máxima presión. Todas las llaves de paso interiores se situarán en posición de abiertas y los aparatos a gas apagados. Se observará el nivel de presión en el lector del manómetro de uno a dos días consecutivos. Si hay indicios de pérdida de presión, procederemos a localizar la fuga, aislando los tramos del circuito mediante las llaves de paso correspondientes y aplicando en las zonas de conexión y llaves la espuma especial para detectar fugas.

Las fugas de gas pueden ser de diferente envergadura y por tanto requieren diferentes tratamientos. Si una fuga está localizada en un segmento de tubo flexible, basta con sustituirlo y fijarlo con la abrazadera al racor correspondiente. Sin embargo, en ocasiones las fugas son difíciles de localizar, por ser muy débiles, por encontrarse en zonas ocultas del circuito o por estar localizadas en en interior de algún aparato. En estos casos y a la hora de proceder a localizar la fuga, se recomienda siempre la máxima precaución (ventanas abiertas para disponer de ventilación constante del interior, ausencia de llamas, no encender mecheros, fuentes de calor cercanas, etc.) y, en todo caso, solicitar la asistencia de un técnico autorizado.

La revisión normal del circuito implica también:

- Sustitución del tubo flexible caducado. Deben renovarse aquellos tramos de tubo flexible que hayan superado la fecha de caducidad, se encuentren a menos de seis meses de superarla o, como se comentaba anteriormente, existan indicios visibles de que están deteriorados. Las abrazaderas no deben nunca apretarse en exceso, por riesgo de rotura.

- Revisión del regulador de gas. El regulador de gas debe suministrar un caudal de gas determinado y constante al circuito y a los aparatos. Cuando se trata de gas butano, el regulador debe suministrar una presión de 28-30 mbares, y de 47 mbares en caso de propano. Si el caudal suministrado a los aparatos no es el indicado, éstos realizarán una combustión defectuosa que puede llegar a ser peligrosa. La revisión de este dispositivo implica determinar si el caudal es el correcto (está impreso en el propio cuerpo metálico del regulador), sustituir la junta de goma y, si dispone de llave de cierre, comprobar su estanqueidad y correcto funcionamiento. Para determinar si el caudal de gas es el correcto, debemos medir la presión mediante el manómetro. Si no disponemos de uno y sospechamos un inadecuado funcionamiento, vale la pena sustituirlo directamente por uno nuevo (entre 12,02 y15,63 €). Un indicio claro de que el regulador no funciona correctamente es detectar que la mayor parte o todos los aparatos producen una combustión incorrecta.

REVISIÓN DE LOS APARATOS DE GAS

Los elementos a revisar más comunes son: cocina, calefacción, calentador de agua, horno, frigorífico (que analizaremos en otro punto) y luminarias.

Todos estos aparatos, aunque presentan características muy diferentes en cuanto a uso, diseño y rendimiento, en lo que respecta a la combustión del gas funcionan de manera similar, por lo que las recomendaciones siguientes son válidas para todos ellos.

Los aparatos a gas deben revisarse en cuatro aspectos fundamentales:

- Estado de los quemadores. Cada aparato a gas dispone de un quemador con forma y diseño totalmente adaptado a sus propios requisitos. Aun así, todos los quemadores deben encontrarse en un óptimo estado de conservación y limpieza, y libres de pequeños objetos que obstaculicen la conducción del gas o la mezcla con el oxígeno. Cuando el quemador se encuentra visiblemente deteriorado o <<quemado>> por el uso, debe sustituirse por uno nuevo. También deben sustituirse las juntas que algunos aparatos incorporan entre el quemador y el cuerpo del aparato cuando se encuentran deterioradas o simplemente ya no existen (por ejemplo, algunas cocinas lo incorporan para evitar transmisión del calor del quemador al cuerpo del aparato). Recomendamos siempre consultar el manual que acompaña cada aparato para conocer las posibilidades de acceder con facilidad a los quemadores y las instrucciones para su limpieza. Debemos aclarar que los quemadores no han de cambiarse cada temporada. Por ejemplo los quemadores de las cocinas pueden aguantar hasta cinco o mas años; los de los frigoríficos, dos o tres años; los de los calentadores, cinco o más años y los de las calefacciones, en principio aguantan de por vida.

- Cómo se realiza la combustión. La regla de oro para conocer si la combustión en un aparato se realizar correctamente consiste en encenderlo y observar la llama. La combustión es incorrecta y por tanto peligrosa cuando: 1) la llama es amarillenta y/o 2) cuando la llama produce mal olor. Estos son indicios de una combustión incompleta que posiblemente esté liberando el venenoso monóxido de carbono (C0). Tengamos siempre presente que el monóxido de carbono es una sustancia letal, no posee olor propio (lo que la hace difícil de detectar en ocasiones) y actúa silenciosamente, sin dar tiempo a las personas a reaccionar.

Una combustión correcta se realiza cuando la llama es de color predominantemente azul, está bien formada, está pegada junto al propio quemador (sin hueco entre ambos) y produce un suave ruido silbeante. Si la llama aun siendo azulada chisporrotea, no presenta una forma regular o se producen golpes de llama incluso sonoros, las causas podemos buscarlas en los quemadores (suciedad, pequeños objetos atrapados, etc.).

- Ventilación. Todos los aparatos, durante la combustión, toma oxígeno del aire y posteriormente expulsan dióxido de carbono (CO2) mucho menos tóxico que el monóxido de carbono CO) y vapor de agua (por ello se produce condensación al hacer funcionar la cocina. Por ello la mayor parte de los aparatos a gas están instalados en el habitáculo de tal forma que toman el oxígeno del exterior (mediante una conducción al suelo o pared) y expulsan los gases al exterior (generalmente por chimeneas al techo). De esta forma, el habitáculo no sufre cambios en el aire durante la combustión. Pues bien, estas conducciones deben revisarse visualmente para comprobar que cumplen su función adecuadamente; es decir, no presentan desperfectos, roturas o grietas. Un caso excepcional lo constituye la cocina, que toma el oxígeno del interior y expulsa el C02 igualmente al interior. Por ello su uso está siempre condicionado a una ventilación externa, como por ejemplo las claraboyas de techo, que deben siempre permanecer abiertas o semiabiertas para su uso.

- Funcionamiento del termopar o termo-couple. Este pequeño dispositivo es un seguro a todo riesgo contra escapes de gas procedentes del propio quemador (típicamente cuando un golpe de viento apaga la llama del aparato y el gas continúa saliendo al interior del vehículo). Debemos asegurarnos que todos los termopar funcionan correctamente, y de lo contrario sustituirlos inmediatamente (se venden separados como repuestos). Su control es sencillo: basta con encender el aparato y apagar la llama soplando o de otra manera similar. Después de unos segundos se observará (por el olor y el leve silbido que produce) si el gas continua saliendo o bien el termopar ha detenido su paso.

COMPARTIMENTO DE GAS (COFRE TAMBIÉN)

Debe revisarse la rejilla de aireación del compartimiento (arcón o cofre) y despejarla de insectos atrapados, hojas secas y otros objetos que impidan una correcta aireación. Estos compartimentos son a menudo utilizados para almacenar toda clase de objetos como trapos, latas de aceite, cables, etc. ¡Cuidado con obstruir la rejilla! también se comprobará visualmente que el compartimiento no presenta orificios y grietas hacia el interior del habitáculo, que en su caso deberán sellarse adecuadamente para asegurar la estanqueidad del interior. También se revisará que las cinchas de sujeción de las bombonas estén en buen estado.

TEST FINAL DE PRESIÓN

Si la revisión de la instalación de gas ha supuesto la sustitución de tubos, llaves u otros dispositivos, no está de más que una vez cambiadas las piezas procedamos a realizar un test de presión definitivo, como el indicado en párrafos anteriores, y así asegurarnos de la estanqueidad de todo el sistema.

RECOMENDACIONES FINALES

Por último, deseamos recomendar a los usuarios campistas la oportunidad de instalar en su vehículo un sencillo dispositivo de detección de humos y gases /existen modelos a 12v y a pilas) para disfrutar de una mayor seguridad en el habitáculo. Si bien su precio es algo elevado (desde 90.15 €), creemos que se trata de una inversión muy rentable y recomendable para todos los usuarios.

 

 

 

El día 4 de marzo de 2008 entró en vigor la Instrucción Técnica Complementaria (ITC), ITC-ICG 10, que regula las instalaciones de gases licuados del petróleo (GLP), de uso doméstico en caravanas y autocaravanas.
Esta reglamentación adapta las instalaciones a la normativa europea y establece las revisiones de seguridad a que debe someterse periódicamente la instalación de gas en las autocaravanas y caravanas que será exigida en las revisiones de ITV.Aun siendo exigible si no tiene que pasar la ITV y por la seguridad de los usuarios.

Las principales novedades que introduce son:
- la adecuación de las instalaciones a la norma UNE-EN 1949
- la validez del certificado de instalación individual puede ser emitido por un INSTALADOR AUTORIZADO
- - - la utilización indistinta de butano o propano
- la utilización de un reductor único de 30 milibares para ambos gases
- la revisión de la instalación y aparatos de GLP a una empresa instaladora oficial con validez de cuatro años que tambien sera emitido por un INSTALADOR AUTORIZADO.

Normativa: http://www.elderecho.com/pop-sumario.aspx?Tip=L&dia=4&mes=9&ano=2006&nref=2006/117085